La inflamación e infección de vulva y vagina en niñas pequeñas y pre adolescentes

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La vulvovaginitis e infecciones ginecológicas no son enfermedades exclusivas de las mujeres.
En la infancia y las niñas premenárquicas (aquellas que no han tenido su primera menstruación), pueden ocurrir también estas dolencias. La diferencia estriba en algunos aspectos que serán expuestos en este artículo.
Dentro de las posibles causas se encuentra el abuso sexual y eso es algo que no debe pasar desapercibido para padres o personal de la salud a la hora del diagnóstico.

La vulvovaginitis e infecciones ginecológicas en la infancia. Causas

Existen factores que predisponen a estas enfermedades, entre ellos:

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  • Disminución de las defensas de la niña
  • Uso frecuente de antibióticos.
  • Parasitismo (oxiuros).
  • Incontinencia urinaria o fecal.
  • Enuresis (la niña se orina porque no tiene control del esfínter uretral).
  • Obesidad
  • Higiene inadecuada de la zona vulvar y rectal.
  • Manipulación de los genitales con las manos sucias.
  • Hacinamiento y el compartir artículos de uso personal con adultos y otros niños.
  • Masturbación.
  • Sustancias alergénicas e irritantes locales.
  • Abuso y agresiones sexuales.

En la consulta de ginecología infanto-juvenil se deberá realizar una entrevista médica exhaustiva.
Se indagará sobre la existencia de vulvovaginitis e infecciones ginecológicas en otros miembros de la familia o en las personas que interactúan con la niña.
El antecedente de infecciones anteriores de origen urinario o respiratorio en estas personas o en la niña afectada también es un punto importante.

La presencia de parasitismo en el núcleo familiar, el uso reciente de antibióticos.

También deberán descartarse las alergias, los traumatismos genitales, la masturbación (dato un poco difícil de recoger por posibles prejuicios y el temor al regaño).

Los baños en piscinas, bañaderas, palanganas o tinas también son causa frecuente de esta dolencia.

La vulvovaginitis e infecciones ginecológicas en las niñas y mujercitas

Figura.5

La obtención de datos que apunten a la posibilidad del abuso sexual dependerá de la pericia del médico. La confianza que se logre con la niña abusada permitirá conocer hechos como este.

Síntomas y signos de vulvovaginitis e infecciones ginecológicas en la niñez

El síntoma fundamental es el flujo vaginal. Este puede tener características diferentes en dependencia del germen que esté causando la infección.

También podemos encontrar asociado sangramiento y prurito (picazón) genital que puede ser desde ligero hasta intenso. El eritema (enrojecimiento), irritación e inflamación vulvar y anal es común.

Se pueden observar erosiones, edema (inflamación) y signos de infección secundaria en esta zona. Así se presentan la vulvovaginitis e infecciones ginecológicas en las niñas.

En caso de Oxiuriasis (parásito intestinal), podemos recoger el dato de prurito nocturno. La madre puede referir el observar los gusanitos en la región perianal en este horario. Es en ese momento cuando las hembras van hacia el año a depositar sus huevos.

Los oxiuros pueden moverse hacia el área vulvogenital y producir prurito, inflamación y erosiones por el rascado de la niña.

La vulvovaginitis e infecciones ginecológicas en las niñas y mujercitas

Figura.7

Las vulvovaginitis e infecciones ginecológicas producen la pérdida del brillo de una zona genital externa sana, característica de edades tempranas. En su lugar se observa un área deslustrada, irritada y que puede presentar adherencias entre los labios menores. Esto recibe el nombre de aglutinación de los labios menores o ninfas.

La vulvovaginitis e infecciones ginecológicas en las niñas y mujercitas

Figura.1

Iluminando adecuadamente la zona vulvogenital y anal podemos observar bien las lesiones. También se pueden hacer hallazgos casuales en ocasiones. Por ejemplo puede encontrarse un gusano que se muestra a la salida de la vagina o el ano.

También podemos constatar la existencia de un cuerpo extraño. Este proceder deberá ser lo más delicado posible pues en niñas pequeñas puede provocar más daño que el que haya producido la presencia de este elemento en la vagina.

La vulvovaginitis e infecciones ginecológicas en las niñas y mujercitas

Figura.2

Exámenes complementarios para determinar algunas causas de vulvovaginitis e infecciones ginecológicas en las niñas

Exudado vaginal

Para obtener esta muestra encontramos un obstáculo relativo que no se presenta en las mujeres adultas o con vida sexual activa: el himen. Por lo tanto la muestra se recogerá con un hisopo introduciéndolo por el orificio himeneal el cual se humedecerá previamente.

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Para este proceder deberá existir una relación médico-paciente extremadamente adecuada y siempre deberá estar presente la madre de la niña para ofrecer confianza y seguridad.

Raspado anal

En caso de posible parasitismo permitirá obtener los huevos o las larvas de las márgenes del ano.

Ecografía

Se indicará en caso de sospecha de cuerpos extraños en vagina ante la presencia de sangramiento y flujo vaginal fétido (mal olor) de manera recurrente.

Este examen demuestra la presencia del objeto en la vagina.

Clasificación de la vulvovaginitis según la causa

Vulvovaginitis causada por flujo vaginal fisiológico (normal)

  • Recién nacida y Premenarquia por causas hormonales
  • Infecciones bacterianas inespecíficas
  • Higiene y aseo deficiente.
  • Agentes irritantes locales como perfumes o jabones.
  • Cuerpos extraños.

Vulvovaginitis causada por Infecciones bacterianas específicas secundarias a enfermedades

  • gastrointestinales
  • respiratorias
  • de la piel.
  • urinarias
  • eruptivas o exantemáticas de la primera infancia.
  • virales
  • por protozoos.
  • por hongos.
  • de Transmisión Sexual, se debe descartar abuso sexual.
Tratamiento de las vulvovaginitis inespecíficas e infecciones ginecológicas en la infancia

Se indicará según la causa de la vulvovaginitis. En dependencia de ello se actuará.

  • Si esta es debido a la leucorrea o flujo vaginal en una recién nacida o niña premenárquica se explicará a la madre la naturaleza normal del mismo.
  • Se debe orientar y educar a la madre o responsable de la menor todo lo que concierne a la higiene correcta y aseo de los genitales. Haremos énfasis especialmente después de defecar y teniendo en cuenta siempre que se debe realizar de adelante hacia atrás.
  • Se suprimirá el uso de talcos, lociones, ropa interior de tejidos sintéticos y colores oscuros. Se deben preferir los colores claros y el algodón.
  • Si la leucorrea está teñida de sangre o contiene pus y presenta fetidez deberá descartarse la presencia de cuerpo extraño intravaginal. Esta situación es más frecuente en niñas de entre 2 y 4 años de edad.

En estos casos se realizará la extracción del cuerpo extraño por parte de personal médico especializado en ginecología infanto-juvenil.

Generalmente la curación de la vulvovaginitis con estas medidas es eficaz.

Ante la posible persistencia de los síntomas se realizará estudio microbiológico. Se realizarán exudado vaginal y vulvar así como raspado anal buscando bacterias o parásitos.

Si el exudado vaginal y el raspado anal resultan negativos y nos encontramos ante un cuadro rebelde de infección inespecífica, se utilizarán estrógenos conjugados en crema para uso local.

También se podrá realizar el aseo vulvar con ácido acético al 2% que se podrá preparar con dos cucharadas de vinagre en 1 litro de agua hervida y tibiar antes de su aplicación. No deberá realizarse más de 2 veces al día.

La sábila o aloe vera se podrá aplicar tomando el cristal y extendiendo la “baba” o gel sobre la zona vulvovaginal. Se dejará secar.

Vulvovaginitis específica e infecciones ginecológicas. Tratamiento

Las vulvovaginitis específicas producidas por gérmenes diagnosticados a través de los cultivos se tratarán con los antibióticos o antiparasitarios adecuados según la edad de la menor y características particulares de cada cual.

En caso de aislar bacterias se procederá al tratamiento de las mismas con el antibiótico adecuado.

En caso de hongos como la Cándida albicans o monilia, se indicarán compresas frescas de agua con bicarbonato de sodio al 2% a razón de 2 cucharadas en un litro de agua. Se repetirá por 2 o 3 veces al día.

Si el raspado vaginal evidencia los huevos de oxiuro o larvas de este parásito se indicará el Mebendazol o la Piperazina a elección del profesional.

Si se aislara en el cultivo de secreciones gérmenes característicos de las infecciones de transmisión sexual, se informará a las autoridades y pondrá en marcha la investigación de posible abuso sexual.

La vulvovaginitis e infecciones ginecológicas en las niñas y mujercitas

Figura.6

La presencia de trichomonas, clamidia trachomatis, neisseria gonorreae, treponema pallidum (sífilis), virus del papiloma humano entre otras infecciones es casi siempre una muestra de que la niña ha sido abusada sexualmente.

Conclusiones

Las vulvovaginitis son muy frecuentes en las “pequeñas mujercitas”.

Ante la posibilidad de esta enfermedad se deberán tomar las medidas higiénico-sanitarias recomendadas y buscar ayuda profesional.

Solo así podremos evitar complicaciones posteriores ante la cronicidad de un cuadro infeccioso.

Detectar a tiempo la existencia de abuso sexual que podría convertirse en causante de daño orgánico y psíquico permanente de nuestras niñas es primordial.

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